Eran casi las 4 de la tarde cuando Dave y Amaris llegaron a la anodina casita de Minerva. Amaris llamó a la puerta y le sonrió tranquilizadoramente a Dave mientras este miraba dudoso a su alrededor.
'¿Estás nervioso?' Amaris preguntó, con lo que esperaba fuera una sonrisa tranquilizadora.
'No' respondió él, un poco demasiado rápido. Amaris apretó su mano suavemente.
Dave suspiró profundamente y volvió a pasarse la mano por el pelo.
'De acuerdo, tal vez un poco nervioso. Siento que nos han obli