Amaris asintió mientras él la levantaba de golpe y se ponía al lado de la bañera, descendiendo ambos hasta la tina.
Ella luchó por girarse hacia él mientras la obligaba a quedarse quieta, con la espalda apretada contra su pecho, mientras su p*ne se agitaba en su entrepierna.
Él le recorrió el cuerpo con las manos y se fijó en sus p*zones, apretándolos y pellizcándolos mientras ella gemía con fuerza deliciosamente y arqueando el cuerpo contra bajo sus caricias, retorciéndose el suyo.
Le besó el