El silencio en la cabaña se volvió espeso y palpable mientras Amaris depositaba con determinación el pequeño barco de papel sobre la mesa de madera desgastada.
Era un gesto que trascendía las palabras, una declaración de guerra en su forma más silenciosa pero contundente, Ella sabía que si Amanda estaba con Eromaug, el una a entender que significaba.
Los presentes podían sentir el cambio en el ambiente, una atmósfera tensa y cargada de anticipación.
No pasó mucho tiempo antes de que una risa