Después del discurso tan animado de Amaris, comenzaron las serenatas que duraron hasta los primeros rayos de sol, Amaris estaba tan feliz que parecía brillar como la luna misma, compartió la noche con sus allegados riendo y hasta bailando con algunas canciones.
Cuando llegó el momento Dave la cargo camino a la habitación, mientras ella se reía hasta no poder más.
'¡No sabía que esto sería tan divertido! ¿Los viste? Estaban tan felices con la noticia que casi lloro ja ja ja ' Dave estaba embeles