Minerva y Ben fueron recibidos en la habitación de lord Brarthoroz casi de inmediato. La daga que había extraído de la escena de la desaparición de Aoife estaba encima de una losa rectangular de cuarzo en el centro de la mesita, justo al lado de una gran tetera humeante de algo que llamaba al alma de Minerva.
Ben puso los ojos en blanco y se rió para sus adentros al oír el chillido de placer de Minerva, que correteó excitada por la habitación, dirigiéndose directamente a la tetera, levantó la t