Amaris miro inexpresiva la puerta abierta frente a ella.
Ya había tratado de huir una vez, con ayuda de Maena, pero Amanda se había acercado hasta la puerta y se había reído mientras ella hacía todo lo posible por librarse de sus ataduras. Le había resultado imposible y, cuando al fin se dio por vencida, Amanda simplemente desapareció por donde había venido.
Resultaba bastante obvio que, incluso combinando fuerzas con Maena, resultaría imposible escapar de esa manera.
Ya casi había perdido c