"Realmente no me agrada que hayas tomado esa decisión sin consultarlo conmigo primero", lo miro.
Él me inmoviliza con una mirada dura. “No sabía que estaba mal de mi parte pensar en tu seguridad y tomar medidas para garantizarla”.
“Pido disculpas por mi desconsideración”, finaliza con sarcasmo.
No me gustó para nada su tono de voz. Me estaba irritando. Me levanto de la cama y me paro frente a él. Estaba recostado en el sofá con las piernas abiertas y los brazos en el respaldo del asiento. ¿Qu