Obligo a mi cara a relajarse. “Ven acá princesa”, le digo suavemente.
Ella mira a Jax como preguntándole si estaba bien hacer eso.
“Está bien, Krys… Mi papá no te hará daño y tampoco el tío Micah. Prometo que ellos son buenos”, le asegura y ella asiente. Mi corazón se calienta ante la confianza y el amor en su voz.
Ella suelta las manos de Jax. Luego, tentativamente, da un paso hacia mi escritorio. Le extiendo el brazo pacientemente mientras ella camina lentamente hacia mí. Cuando llega hasta