Sebastian.
Tomo un sorbo del líquido ámbar mientras miro a la mujer que se apoderó por completo de mi vida.
Ella está ahí en cada pensamiento. Cada aliento. Y cada latido de mi corazón. Su aroma me envuelve y su belleza me desarma.
Cuando firmamos el contrato, se suponía que iba a ser fácil. Vengarnos de las dos personas que nos dejaron en ridículo y luego nos separaríamos. Se suponía que no debía volverme adicto a ella. Se suponía que no debía tener ningún sentimiento hacia ella.
Ella ni si