Me desperté sola en la cama. La decepción que me invade es inconfundible. No me hubiera importado despertarme con sus brazos alrededor de mí porque por alguna razón siempre me sentía segura con él.
No sé cuánto tiempo permaneció conmigo, pero de todos modos me sentía agradecida. Los últimos días fueron agitados, siempre despertando de una pesadilla. Asustada y empapada de sudor. Ayer, después de que él volvió a la cama conmigo, fue el primer día que dormí tranquila desde mi celo.
Me levanto de