“Quiero macarrones con queso”, responde Krystal.
“Papas fritas y nuggets de pollo”, responde Jax.
Hacemos nuestros pedidos y esperamos. Charlamos y me alegra ver que Jax no luce tan triste como antes. Parece que al decirle que Sebastian volvería pronto a casa, se le quito una carga de encima.
Nuestras órdenes llegan y comemos. Cuando terminamos, me dolían las costillas de tanto reír. Las historias que me cuentan estos dos eran divertidísimas.
Ya era hora de que nos fuéramos. Los niños quería