Enzo
Llevamos toda la tarde andando por el bosque en busca de esa cabaña. Saber que tengo a mi lado a un despreciable cazador, que no dudaría en matarme si tuviese las armas, me pone alerta hasta límites insospechados.
No me gusta su actitud prepotente, ni esa mirada de que tiene algún as bajo la manga que usará en cualquier momento para clavarme el puñal por la espalda.
La luz nos abandona poco a poco, debajo de esta arboleda tan espesa que casi nunca deja pasar los rayos del sol; y, además, c