El rugido gutural que sale de la garganta de Hailey me deja paralizada. Sus ojos están tan negros como la noche, tal y como se le ponen cuando cambia de forma.
—Aléjate de ella —advierte Enzo doblado en dos.
—¿Qué está ocurriendo? —Me acerco a él e intento ayudarlo a ponerlo de pie, pero no se ve nada bien.
—Creo que había algo en ese ponche, me siento demasiado débil.
—Alfa, yo también —asegura Alarick, mientras mira con impotencia lo que le ocurre a su amada loba.
La cuenta regresiva que cant