Capítulo 31: Los rasgos de un traidor.
—¿Cómo ha marchando la recuperación?— Le pregunte a Priscila cuando la ví, saliendo al jardín del territorio.
—Ya he estado muchísimo mejor. Por suerte ya puedo realizar algunos quehaceres.— Contestó ella de manera sonriente y se sentó a mi lado.
La vista delante de nosotras era hermosa y perfecta. El cielo estaba en un tono azul y el clima estaba soleado. Sin embargo, estaba pensativa y preocupada por una situación que había sucedido de manera reciente: Descubrimos que Owen estaba vivo e hirió