Todavía seguía en total desacuerdo de que Dan me estuviera ayudando a lavar la ropa. Pero él insistió demasiado y tuve que aceptar su ayuda, claro asegurando que no me haría responsable de las consecuencias.
Unos veinte minutos después ya casi todas las cestas con ropa sucia están vacías y solamente nos queda colgarlas en las cuerdas para que se sequen.
—Debes estar cansada, Cloe.— Dijo Dan.
—Al menos es mejor esto a estar por allá en el bosque de noche.— Le dije.
—Todavía sigo estando en desacu