Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Alfa?
—¿Acaso les temen? —me mofé—. Si los niños humanos intentan tocarlos, permítanselo.
La sorpresa de todos hizo reír a Mendel.
—¿Qué te traes, Mael? —preguntó Kian.
Le guiñé un ojo por respuesta y me volví hacia la retaguardia.
—Declan, acércate como estás.
—Sí, Alfa.
—Quiero que los humanos vean que quienes tienen la consciencia limpia no tienen por qué temernos —dije para todos.
El pequeñín pareció darse cuenta que su amigo lobo







