Mundo ficciónIniciar sesiónReviví apesadumbrado los breves momentos en que estuviera con Risa en dos piernas sin que ella llevara los ojos vendados.
Su miedo y su rechazo manifiestos eran como una hoja de plata en mi costado, que me hería y me debilitaba cada vez que los evocaba. Especialmente justo antes de la ofensiva, que nos separaría por semanas y semanas. Detestaba la idea de marcharme y dejarla con sentimientos negativos hacia mí.
Recordaba muy bien lo que madre dijera durante la cena de los clanes







