Mundo ficciónIniciar sesiónMilo volteó con su caballo hacia el hombre que gritara y le respondió en voz alta y clara, para que todos lo escucharan.
—Sus mujeres, las llaman. Las hijas que nunca vacilaron en entregar a cambio de seguir viviendo en nuestras tierras. Aquí se las traemos, para que vean la clase de mujeres que criaron.
A pocos pasos de Milo, junto al pozo, Mora se irguió en su montura y señaló a las muchachas, enfrentando a la multitud con mirada centelleante.
—Las muchachas qu







