Mundo ficciónIniciar sesiónAl anochecer, Mora me hizo saber que ya le había enviado a Risa los vestidos nuevos, como prometiera.
—Planeaba correrse hasta la cocina antes de cenar, para entregar las medicinas de las mujeres de este turno —agregó.
Con eso en mente, comí temprano, me puse presentable y bajé con sigilo, para que el agudo oído de mi pequeña no me descubriera. La escuché salir hablando con la mujer que le llevaba la cena. Tan pronto c







