Mundo ficciónIniciar sesiónMadre nos recibió recostada en un cómodo diván frente al hogar, bien arropada bajo la manta que las niñas le tejieran para Navidad. Solía dormir una siesta después de su baño, pero la había pospuesto para recibirme.
Nos sentamos en la alfombra junto a sus piernas, para que nuestras cabezas estuvieran a la misma altura que la suya, y le referí lo que acababa de compartir con Milo sobre la situación de los lobos. Mientras hablaba, vi que la expresión de madre se ensombrecía. Me interrump







