Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe sorprendió que Milo regresara pasado el mediodía, porque no lo esperaba hasta el anochecer. Sin embargo, un vistazo a la sonrisa radiante de Finoa, en contraste con el evidente agotamiento de Milo, me hizo reír de buena gana. Finoa siempre había sido una gran corredora, esbelta y atlética, y era evidente que se había desquitado por la temporada de encierro cuidando a sus cachorros.
—Creo que me llevaré a mi hermana al norte y te dejaremos a ti de niñero —dije divertido.
—Muy







