Mundo ficciónIniciar sesiónAproveché que sabía a Risa en el prado para dejar en su habitación la prenda que le pidiera a Mora. Se trataba de un delicado enagua de tela traslúcida, corpiño bajo cubierto de bordados y larga falda, abierta por delante y por atrás. Solíamos regalarle uno a las recién casadas para su noche de bodas, y se me había ocurrido que a Risa le quedaría hermoso.
También echaba en falta que me bañara. Sabiendo lo sigilosa que Risa podía ser, estaba seguro que podríamos escabullirnos hasta los







