Mundo ficciónIniciar sesiónSu aliento tibio sobre mi piel me despertó al amanecer. Permanecí muy quieto, disfrutando la maravillosa certeza de tener a mi pequeña a mi lado, su brazo sano descansando sobre mi espalda y su pierna entre las mías, como solíamos dormir en el Atalaya. El fuego aún ardía en el hogar, llenando la habitación con el resplandor cálido, cambiante de las llamas.
Risa se tendió boca arriba con una queja sofocada y record&ea







