Mundo de ficçãoIniciar sessãoTodo sucedió tan rápido que no tuve tiempo de pensar lo que hacía.
Garold y los suyos comenzaron a temblar y gruñir apenas los condujimos de vuelta al aire libre, sosteniéndolos para que no tropezaran con sus propios pies. Bastó que la luz de la luna los tocara para que comenzaran a cambiar. Pero no de la forma lenta y controlada en que lo hicieran más temprano, sino en un abrir y cerrar de ojos.
Se reunieron en un apretado mont&o







