Mundo ficciónIniciar sesiónCreo que lo que me despertó fue el profundo silencio que llenaba el pabellón. Yacía boca abajo con la cara vuelta hacia la ventana, las mantas aún por la cintura. El tenue olor del carbón del brasero flotaba en el aire, pero no era el único. Sin molestarme por cambiar de posición, los brazos bajo la almohada y los ojos apenas entreabiertos a la luz matinal, olí miel y lavanda, lo que Risa usara para curar el zarpazo en mi espalda la noch







