-¡Bienvenido señor Marqués!, saludó la criatura, pero Alfred no respondió. Se quedó parado en silencio observando a su alrededor con atención.
-¿Qué es lo que pretendes hacer?,dijo el hombre chasqueando su lengua.
-De todo modo, eso no importa, no servirá, continuó.
-¡Libera a Elizabeth, ella no tiene nada que ver en este asunto!
-En eso te equivocas, ella ha venido aquí por voluntad propia. Es una humana, que sabe sobre nuestra existencia además, es tu luna es obvio que viene contigo.
Alfred a