Elizabeth se quedó en silencio observando con atención, pero su prima insistía con la pregunta.
-¡Es una locura!, no es posible dijo y comenzó a reírse.
Luego fue interrumpida por Alfred quién había extendido su mano, Elizabeth lo miro y rápidamente entendió.
La música comenzó a sonar, Alfred la tomó de su cintura y comenzaron a bailar en el medio de la pista.
-Este es el primero de muchos preciosa, dijo él besando su mejillas.
-Alfred, tenemos que hablar.
-Bien, acompáñame.
-Abril sospecha sob