Narrador
La voz de Elizabeth quedó ahogada en un mar de sentimientos que la embriagaba y a la misma vez aprisionada su corazón con dolor al darse cuenta que había comentado un gran error.
Una lágrima viajo por su rostro, mientras trataba con gran esfuerzo no arruinar aquel momento. Tomada del brazo de su amado se acercó a la entrada del gran salón.
Se quedó parada en la puerta observando con una gran sonrisa la cantidad de gente que la esperaba para celebrar un día importante. Dos niños corrier