Me abrí paso entre la multitud con Zadie a cuestas, pero cuando llegué de donde venían los gritos, no era mi madre. Era Amelia acurrucada en una bola, abrazando con fuerza la manta de bebé de Asher mientras Paul la consolaba, con sus ojos llenos de lágrimas.
La multitud jadeo cuando sus ojos se posaron en mí, lo que hizo que Paul mirara hacia mí, y fue entonces cuando vi a mi padre sosteniendo a mi madre mientras ella se hacía acunaba en su hombro.
"¿Paisley?", dijo Paul, sorprendido.
La c