Cuando la mucama salió con el carro, decidí que era el momento de entrar, la niñera se sorprendió, me observó con extrañeza.
—Perdón, es que estoy perdida, necesito ir a la sala ceremonial, pero no encuentro el camino, mi esposo debe estar esperándome muy preocupado.
—Perdón, jamás la he visto.
—Es que vengo de las tierras bajas, de la manada Grauer Mond.
—Usted es la esposa del embajador Gabriel Castell. —Sonrió aliviada.
—Eh soy, soy yo, Luna Meyer.
La niñera es una chica joven, su ros