Levanté mi mano para acariciar su mejilla. "Entonces no lo hagas", dije con una pequeña sonrisa, disfrutando del entusiasmo que sentí al tenerlo tan cerca de mí.
Él estaba a punto de responder cuando fue interrumpido por mi bostezo. Devin miró fijamente mi rostro con los ojos abiertos por un momento antes de estallar en carcajadas provocando que me enrojeciera de vergüenza. Crucé los brazos sobre el pecho con los labios puestos en un puchero.
"¡Deja de reírte! Estoy cansada, ¿vale? Ha sido un