Podía escuchar susurros a mi alrededor, pero las voces no se definían por encima del palpitar en mi cabeza y cuerpo.
"Hay algo que no me he perdido". Murmuré a Sombra, que se rio de mi dolor.
Si te lo preguntas, sí, ya he hecho esto antes. Una vez, durante mis dos años de ausencia en una manada en Australia, me encontré con una chica que había sido rechazada por su pareja, y cada vez que se apareaba con otra, ella sentía un dolor insoportable.
Aunque nada se asemeja a lo que sentí cuando me a