Capítulo 87.
Capítulo 87
Arya.
El galope de los caballos era el único sonido que rompía el silencio sepulcral del bosque. La nieve se sentía como una sábana blanca ocultando un cadáver.
A mi lado, Dorian cabalgaba con la mandíbula apretada, su perfil recortado por la luz pálida de la luna. Podía ver el brillo plateado en sus heridas, una luminiscencia débil que parecía latir con cada uno de sus movimientos.
—Dorian, la infección de la plata se está extendiendo en tu cuerpo.
—No es el momento para un diagnós