Después de sentarnos, el mesero nos trajo el menú. Sofía me lo pasó y le fui señalando y explicando el relleno de cada empanada.
Ella asentía cooperativamente: —Rico.
—¿De cuál quieres? —le pregunté cuando terminé.
Sofía parpadeó: —¡Quiero probar todas!
Le pasé el menú a Daniel para que decidiera. Como siempre consentía a Sofía, le dijo al mesero: —Una de cada una.
—Muy bien —respondió amablemente el mesero.
Cuando se fue, Sofía se acurrucó en mis brazos y empezó a parlotear: —Mamá, ¿sabes? Escu