—Todos sabemos que, tanto antes como después de casarte, la única persona en tu corazón siempre ha sido Carolina —comentó Matías.
Joaquín tampoco podía entenderlo. ¿Por qué ahora que su sueño se había hecho realidad no sentía ni una pizca de felicidad? En cambio, su corazón se sentía vacío, como si hubiera perdido a alguien importante.
Al abrir el armario, vio que todos los trajes que colgaban ordenadamente estaban arrugados. Cuando Luciana estaba, la ropa siempre estaba planchada y sin arrugas,