Ella quería desahogarse, así que siguió a Daniel a la oficina.
—¿Qué haces aquí cuando mi hijo viene a trabajar? —preguntó Regina con tono malicioso, claramente dirigiéndose a mí. Apenas había terminado de acomodar mi computadora cuando escuché su voz y respondí levantando la cabeza—: Dibujar.
Daniel, consciente de que su madre solo buscaba descargar su descontento, intervino—: Mamá. —¿Qué? —preguntó Regina con disgusto. —Voy a trabajar —pronunció Daniel palabra por palabra. Regina entendió perf