Joaquín también sentía su dolor y le dio suaves palmaditas en la espalda: —Todavía tienes a mamá Carolina.
El llanto de Gabriel se detuvo abruptamente. Joaquín, pensando que lo había consolado, continuó: —Ella te tratará mejor que mamá Luciana.
—No es cierto —Gabriel se apartó del abrazo de Joaquín—. Papá.
Su tono era muy serio: —No me engañes más, aunque sea un niño, entiendo todo.
Joaquín quiso decir algo más.
—Papá, ¿podemos irnos ya? —Andrés habló.
Joaquín miró a Andrés.
Andrés frunció el ce