Idan besaba efusivamente los labios del abogado. Sus manos se habían perdido por debajo de su ropa mientras le daba leves caricias, que lo hacían suspirar sobre sus labios. Idan recostó delicadamente a Cielle sobre la cama y comenzó a abrir los botones de la camisa. Contempló después de mucho tiempo la piel ligeramente bronceada del expuesto abdomen del abogado. Llevó sus labios y besó lentamente por sobre su pecho, succionó su pezón y tiró suavemente de él con sus dientes, haciendo al contrari