La manera en la que Joan miraba a Cielle era bastante chantajista. El abogado sin embargo esbozaba una sonrisa de desinterés increíble, era una suerte que Joan no fuera tan bueno como Idan leyendo expresiones faciales, porque sino se habría dado cuenta en su cara la rabia que enmascaraba tras esa sonrisa. Habría visto lo tenso que estaban sus músculos faciales, y como su ojo izquierdo temblaba descontroladamente.
—¿Está todo bien? —preguntó Joan tomando asiento sobre el sofá, cruzando elegant