Cielle miró ligeramente sorprendido a su acompañante. El abogado ya sospechaba que Micah lo había llevado con algún objetivo, pues conocía el desagrado que sentía el pelirrubio hacia él, así que jamás hubiera aceptado ayudarlo sin recibir algo a cambio.
Bajaron los dos las escaleras, llegando hasta el salón de la fiesta. El lugar estaba decorado en su totalidad con blanco y azul rey. Todos los invitados estaban organizados por mesas y en medio había una pequeña pista de baile. Una banda de mú