Capítulo 148 —Siempre hay un “pero”
Narrador:
El médico revisaba los vendajes de Eros con la calma meticulosa de quien no quiere dejar ningún detalle al azar. El Diablo estaba recostado contra la pared, brazos cruzados, observando cada movimiento, cada palabra. No confiaba en nadie, y menos cuando se trataba de él. Sasha permanecía pegada a la cama, la mano entrelazada con la de Eros, como si no pensara soltarlo ni aunque le ordenaran salir a punta de pistola.
—Está mejorando de una manera asomb