—¿Me extrañaste? —pregunta Logan por encima de mi hombro al mismo tiempo que me presionaba entre sus brazos o, al menos, lo que mi barriga de embarazo nos permitía estar— Todo está bien, pequeño ángel.
Logan está aquí. Está bien. Todo va a estar bien.
—Estaba tan asustada, pensé que te quedarías encerrado en ese horrible lugar. —Confieso mi mayor temor y, de solo imaginarlo, mi voz se quiebra y me echo a llorar como una niña pequeña.
Mis hormonas hoy estaban peor que nunca.
—No llores, Larissa.