—¿Todo está listo? —Pregunto sin preocuparme realmente. Levanto mi taza de té y soplo un poco antes de darle un sorbo— No quiero más errores. Me costó convencer a los padres de Larissa para que arruinaran la boda de esos dos, pero solo logré unirlos más. Ahora tengo a dos idiotas sueltos que, al verse acorralados, probablemente me delaten frente a todos. Y si eso pasa, créeme que tú pagarás las consecuencias... Y ya sabes lo que le pasó al último hombre que me falló.
Recibo una mirada fría, per