—¿Evan? —Frunzo el ceño al no verlo por ningún lado. Camino por la sala y, para mi sorpresa, lo encuentro sentado en el comedor, intentando no despertar a Liv con sus risas—. ¿Qué estás viendo?
El castaño estaba mirando algo en mi laptop, pero desde aquí no lograba ver bien. Me acerco con curiosidad y, al llegar, abro la boca escandalizada. ¡¿Cómo demonios consiguió eso?!
Intento apartarlo del aparato, pero Evan manotea y me empuja de su lado, siempre divertido ante la situación.
—¡Espera! —exc