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El tic tac del reloj, impacientaban a la nerviosa y desesperada Mariana, que mordía el lapicero tratando de identificar los errores gramaticales de un dictado.
>>¿Cuál es cuál? ¿Este con este? ¿Es haiga o haya? ¡Joder, es tan simple que no lo se!<< preocupada y en desesperación, mordía el lapicero sin saber qué hacer.
Después de media hora, la resignación ladeo por la mirada al mismo tiempo en que entrego la hoja y se dispuso a esperar los resultados inmediatos de la prueba. Marco, concen