Selena corrió sujetando con fuerza la mano de Edwar. Todo ocurrió de manera tan rápida y angustiante que no tuvo chance de pensar y notar que el sigma podía caminar nuevamente.
—¿Puedes caminar? —preguntó jadeante en el momento que este se detiene para tomarla en brazos y lograr cruzar el riachuelo que se tiende frente a ellos.
Edwar sólo sonrió como respuesta obvia a la pregunta de la pelirroja, ella se sujetó de su cuello, mientras él, con largos pasos atravesó el río de unos dos metros de