La cena había transcurrido sin problemas. Fue divertida y hablaron lo suficiente como para cansarse y salir del restaurante cuando cerró. El tiempo les pasó en un abrir y cerrar de ojos. Estaban tan metidos en lo que estaban conversando, que la hora fue tan corta que no querían que terminara. Sabían que era probable que al llegar a la habitación todo cambiara.
El mafioso perdió la noción por un segundo mientras iban subiendo en el ascensor. Miró su celular y respondió el mensaje que le había s