Kylian había perdido el sentido de la realidad. Él reconocería a Nicole y a los suyos, pero querría el mismo final para todos. Su mente le decía que eran enemigos, que ninguno estaba a salvo y lo más seguro para ellos era morir. El mafioso no era esquizofrénico, pero su realidad era diferente a la de todos y solo con sangre en abundancia y gritos de agonía se calmaba.
Bueno, solo le gustaba mucho asesinar personas.
—Jefe, no podemos acabar con la vida del hombre que es dueño del centro comercia