—Aquí estoy como me pediste. ¿Qué puedo hacer por ti? —preguntó Fabrizio, sentándose en la sala que había en la habitación.
Nicole suspiró y tuvo más miedo al tener que hablar sola con él. Tenía que haberlo intentado con Aysel cerca.
—¿Es cierto lo que le hiciste a la madre de Aysel? Quitarle la vida y también ser cruel con los chicos del Sacerdocio —eso último ella lo aseguraba.
—No puedo hablarte de mi pasado —respondió casualmente—. Tampoco de mi presente y mucho menos del futuro. No puedo h