Capítulo 8 – Un lluvioso día.
Cuando levantó, al día siguiente, Kayla la esperaba en el salón, con mala cara.
- ¿Por qué te fuiste ayer así, sin despedirte siquiera? Estaba preocupada – le espetaba, mientras la muchacha se sentaba sobre el sofá.
- Las alucinaciones volvieron – aseguró, haciendo que la joven la mirase preocupada – te dije que no era bueno para